
Susi...
Contra este moribundo cantilado
Escupe
derrota mi decencia con mágicas melodías
Y otorga al recuerdo el diáfano grito de tu nombre
y a su sonido el suave silencio del olvido.
Y posa mis defectos sobre tu pañuelo
o humilla mis creencias con la húmedad de tu aroma
y ofrece como lecho la cálida maravilla de tus pechos
dejando morir tus miedos en la inmadurez del anhelo.
Y haz del recuerdo blusa de fina seda blanca
que acompañe en silencio tus noches de recreo
y envenenémonos junto a la hartura de otros labios
o en la esbelta moralidad de otros pudorosos versos.